El objetivo de este artículo es recoger y analizar los documentales y los noticiarios que vieron los españoles durante la Segunda República, para poder facilitar un posterior análisis de su influencia en la percepción del público de la época. La fuente principal de este estudio han sido los telegramas que el Boletín Oficial de Navarra —cotejado con el de La Coruña— publicaba con las películas aprobadas —o prohibidas en todo o en parte— por la Dirección General de Seguridad. Estas disposiciones eran de obli- gatorio cumplimiento en todo el país. Con las 3.225 películas de ficción y no-ficción revisadas por este organismo se ha elaborado una base de datos que ha servido para realizar un análisis cuantitativo y cualitativo. Estos datos se completan con otras fuentes, sobre todo hemerográficas, que recogen información sobre el contexto y la recep- ción de estas producciones. El cine de no-ficción experimentó un importante auge du- rante la Segunda República. En 1936, la no-ficción (documentales, 25,4%) y noti- ciarios (25,1%) sumaron más de la mitad de las producciones cinematográficas sometidas a la censura en España. Estas películas tenían mucha credibilidad y fue- ron, para muchos españoles, la única ventana al mundo exterior y, por lo tanto, pu- dieron condicionar su visión de la realidad: por ellas (y sólo por ellas) conocieron y vieron países extranjeros, altos mandatarios, acontecimientos o avances científicos. Este hecho hace que su aportación a la construcción de la cultura popular y su influencia en las formas de pensar y sentir de los espectadores pudiera ser muy significativa.

Texto completo