En nuestra cultura audiovisual la fotografía mantiene intacto su potencial comunicativo, especialmente cuando da cuenta de conflictos armados. Esa labor, no obstante, se ve condicionada por las características del modelo informativo en el que la televisión es la referencia dominante. La última guerra de Irak es ejemplo de cómo el discurso fotográfico ha respondido a la exigencia de un flujo constante de imágenes impactantes, al menos desde la perspectiva del consumo occidental. Pero aquí interesa más su función en la desconcertante posguerra, cuando el conflicto civil se recrudecía y el foco informativo se iba desplazando paulatinamente hacia otros temas de interés. Tomando como referencia la prensa española, este artículo revisa específicamente la aportación que ha supuesto el ensayo fotográfico en ese contexto. Mientras la información diaria construía una imagen reducida, prácticamente, a los atentados terroristas, el abuso militar y el dolor provocado en ambos casos, autores como Spengler e Ibarra han ofrecido una mirada más incisiva sobre el terreno que matiza los estereotipos formados. El trabajo documental se erige así como un discurso necesario en tanto que investiga e interpreta la realidad sin urgencia, permitiendo un conocimiento más rico de los hechos.

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